Les zones humides intérieures font également partie du parcours des oiseaux migrateurs.

En otoño, el cielo y las orillas de los humedales cambian. Algunas aves desaparecen camino del sur, otras llegan desde latitudes más frías y muchas hacen una parada antes de continuar. La migración no es un único vuelo entre dos puntos, sino una sucesión de etapas en la que cada lugar con agua, alimento y tranquilidad puede resultar importante.
Los grandes humedales costeros concentran una parte visible de ese movimiento, pero las aves migratorias en España también atraviesan el interior peninsular. Lagunas, riberas, charcas temporales y llanuras de inundación funcionan como una red de áreas de descanso. En ellas pueden reponer energía, refugiarse durante un episodio de mal tiempo o permanecer durante el invierno. Cuando desaparecen varios de esos puntos, el viaje se hace más largo y difícil.
No todas las aves buscan lo mismo. Las aguas someras dejan al alcance semillas, insectos y pequeños invertebrados; las orillas fangosas ofrecen alimento a otras especies; los carrizales y masegares sirven de refugio. Por eso un mosaico con diferentes profundidades y tipos de vegetación puede ser más útil que una lámina de agua uniforme. También explica que el valor de un humedal no dependa únicamente de su tamaño, sino de lo que ofrece en cada momento del año.
En Ballesteros todavía será necesario medir la respuesta de las aves a la restauración. La recuperación de entre 120 y 145 hectáreas de inundación temporal y de distintos hábitats puede crear nuevas oportunidades para la fauna, pero no conviene presentar como resultado lo que aún es un objetivo. Los censos repetidos permitirán comparar temporadas, relacionar la presencia de aves con el nivel del agua y ajustar la gestión si aparecen molestias o desequilibrios.
El projet LIFE incluye ese seguimiento y prevé formar a personas voluntarias para colaborar en la observación de aves y otros grupos. Quien visite el humedal puede empezar ya con una regla sencilla. Basta con mirar desde lejos, permanecer en los caminos autorizados y no provocar que un bando levante el vuelo. En plena migración, la tranquilidad también es una forma de alimento.


