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¿Qué es una dolina? Así se formaron las lagunas circulares de Ballesteros

Ciencia, Proyecto
septiembre 30, 2026
Vistas desde el aire, muchas de las Lagunas de Ballesteros parecen círculos dibujados sobre la llanura. Sus bordes no siguen el trazado de un río ni responden a una obra humana. Son dolinas: depresiones naturales del terreno que se forman cuando el agua disuelve lentamente las rocas del subsuelo. Cómo se forma una dolina El…
Dolinas circulares sobre yeso en las Lagunas de Ballesteros, cerca de Cuenca

Vistas desde el aire, muchas de las Lagunas de Ballesteros parecen círculos dibujados sobre la llanura. Sus bordes no siguen el trazado de un río ni responden a una obra humana. Son dolinas: depresiones naturales del terreno que se forman cuando el agua disuelve lentamente las rocas del subsuelo.

Cómo se forma una dolina

El subsuelo de Ballesteros contiene yeso, una roca soluble. El agua de lluvia se infiltra a través de fisuras y va disolviendo ese material. Con el tiempo, los huecos aumentan de tamaño y el terreno pierde estabilidad.

La superficie puede descender poco a poco o hundirse de manera más repentina cuando cede el techo de una cavidad. En este último caso aparece una depresión de paredes más abruptas, conocida habitualmente como torca. Cuando varias dolinas crecen hasta unirse, pueden formar depresiones mayores e irregulares llamadas uvalas.

Este proceso recibe el nombre de karstificación. Aunque suele asociarse a los paisajes de roca caliza, también puede producirse sobre yesos, como sucede en Ballesteros. El resultado es un relieve kárstico poco habitual, formado por depresiones circulares que pueden llegar a acumular agua.

Por qué algunas dolinas tienen agua y otras se secan

Que exista una dolina no significa que deba contener agua durante todo el año. Las depresiones más profundas pueden alcanzar el nivel del acuífero y mantener una laguna permanente o semipermanente. Las más someras dependen en mayor medida de la lluvia, la escorrentía y las oscilaciones estacionales del agua subterránea.

Por eso algunas lagunas se inundan y se secan siguiendo un ciclo natural. No todas tienen la misma profundidad ni permanecen cubiertas de agua durante el mismo tiempo. Esa variedad explica buena parte del mosaico de ambientes que se concentra en Ballesteros y permite que convivan comunidades vegetales y animales con necesidades muy diferentes.

La torca de 2026 confirma que el karst sigue activo

El paisaje de Ballesteros no es el resultado de un proceso terminado. La torca más reciente se documentó en 2026, lo que demuestra que la disolución del yeso y los hundimientos del terreno siguen transformando el complejo lagunar.

El origen geológico de las lagunas también influye en la composición de sus aguas. La disolución del yeso aporta sulfatos y calcio que, junto al magnesio presente en el medio, dan lugar a aguas de tipo sulfatado-cálcico-magnésico. Esta química condiciona la vegetación acuática y favorece la presencia de comunidades adaptadas a unas condiciones poco frecuentes.

Más de treinta lagunas vinculadas a un mismo acuífero

El complejo está formado por más de treinta lagunas y depresiones. Según la documentación del proyecto, 15 de sus dolinas conservan agua de manera permanente o semipermanente, mientras que las restantes se inundan principalmente durante los periodos húmedos.

Aunque en la superficie puedan parecer cubetas independientes, su funcionamiento depende del mismo acuífero y de los movimientos del agua bajo tierra. Los drenajes, la transformación del terreno y las extracciones de agua pueden afectar al conjunto, incluso cuando se producen lejos de una laguna concreta.

Por eso LIFE Lagunas de Ballesteros no plantea restaurar cubetas aisladas. El proyecto trabaja para retirar canales de drenaje, reducir las extracciones del acuífero y recuperar el funcionamiento natural del sistema. En Ballesteros, lo que vemos en la superficie siempre empieza un poco más abajo.

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