La vegetación de Ballesteros también crece bajo el agua

Cuando pensamos en las plantas de un humedal, la mirada suele quedarse en los carrizos y juncos de la orilla. En las Lagunas de Ballesteros, sin embargo, una parte esencial de la vegetación vive sumergida, aparece solo durante unas semanas o se esconde en formas tan pequeñas que puede pasar desapercibida incluso cuando la tenemos delante.
Cada planta ocupa una franja marcada por la profundidad y por el tiempo que permanece el agua. En las zonas inundadas pueden desarrollarse praderas de carófitos, unas plantas de aspecto delicado que cubren el fondo y ofrecen refugio a numerosos organismos. Más cerca de la orilla aparecen masegares, carrizales y prados húmedos. En las cubetas temporales, otras especies aprovechan el breve periodo que sigue a la retirada del agua para germinar, florecer y dejar semillas antes de que llegue el verano.
La documentación histórica de Ballesteros cita más de nueve especies de carófitos, algunas muy escasas. Su presencia no depende solo de que haya agua: importan también la transparencia, los nutrientes, la salinidad y la duración de la inundación. Cuando aumenta la eutrofización o el fondo recibe menos luz, estas praderas pueden retroceder. En tierra firme y en las orillas ocurre algo parecido: si cambia el régimen del agua, unas comunidades ganan espacio y otras quedan reducidas a pequeñas manchas.
Un caso especialmente sensible es el de las plantas ligadas a las lagunas temporales mediterráneas, un hábitat prioritario para la Unión Europea. Entre las especies de interés del complejo figura Apium repens, incluida en el Anexo II de la Directiva Hábitats y asociada a suelos que se inundan de forma estacional. Mantener estas comunidades no consiste en conservar una lámina de agua permanente, sino en permitir que se repita la secuencia de inundación, descenso y sequedad a la que están adaptadas.
LIFE Ballesteros prevé ampliar la superficie de hábitats naturales y producir 250.000 plantas autóctonas para apoyar la recuperación de masegares, vegetación acuática, praderas húmedas y bosque de ribera. Pero la plantación llegará después de actuar sobre la causa principal: el funcionamiento del agua. Las semillas y las plantas pueden ayudar a reconstruir el paisaje; para que permanezcan, primero hay que devolverles tiempo y espacio.


