Cómo diferenciar a las libélulas y caballitos del diablo

En las Lagunas de Ballesteros es fácil encontrar, durante los meses cálidos, pequeños destellos azules, rojos o cobrizos entre la vegetación. A simple vista pueden parecer muy similares, pero no todos son libélulas: algunos son caballitos del diablo.
Ambos pertenecen al orden de los odonatos, pero forman dos grupos distintos. Las libélulas pertenecen al suborden Anisoptera y los caballitos del diablo al suborden Zygoptera. Para distinguirlos no hace falta ser especialista: basta con fijarse en unas pocas pistas.


La pista más fácil: cómo colocan las alas
La diferencia más sencilla suele verse cuando el insecto se posa. Las libélulas normalmente mantienen las cuatro alas extendidas hacia los lados. Los caballitos del diablo, en cambio, suelen plegarlas juntas sobre el abdomen o mantenerlas muy próximas entre sí.
Es una regla práctica, no una norma absoluta: existen excepciones dentro de ambos grupos. Aun así, para una primera identificación suele ser una de las pistas más útiles.


Cuerpo, ojos y vuelo: otras diferencias
El cuerpo también da muchas pistas. Los caballitos del diablo suelen ser más finos y delicados, mientras que las libélulas tienen, en general, un aspecto más robusto.
Si podemos ver bien la cabeza, hay otra diferencia muy útil. En los caballitos del diablo los ojos están claramente separados a ambos lados de la cabeza. En las libélulas son mucho más grandes y, en la mayoría de las especies, llegan a tocarse o quedan muy próximos entre sí.

También se aprecia en el aire. Las libélulas suelen tener un vuelo más rápido, potente y directo; los caballitos del diablo, uno más ligero y menos enérgico. Estas características permiten orientarse, aunque para identificar una especie concreta hacen falta otros rasgos.
De un vistazo: si tiene el cuerpo muy fino, los ojos separados y al posarse recoge las alas, probablemente estás viendo un caballito del diablo. Si es más robusto, tiene ojos muy grandes y descansa con las alas abiertas, probablemente es una libélula.

Libélulas y caballitos del diablo en las Lagunas de Ballesteros
En las Lagunas de Ballesteros pueden observarse ambos grupos asociados a la vegetación y a las zonas húmedas. Su vida está estrechamente ligada al agua: aunque los adultos sean los que vemos volando, su desarrollo comienza en una fase larvaria acuática.
Por eso observar odonatos es también una forma de acercarse al funcionamiento del humedal. En LIFE Ballesteros está previsto estudiar la fauna de artrópodos acuáticos y terrestres, incluidos estos insectos, dentro del seguimiento de la biodiversidad del espacio.

Si quieres conocer mejor su ciclo de vida y por qué pueden aportar información sobre el estado de los humedales, puedes leer también “Libélulas y caballitos del diablo: una vida entre el agua y el aire”.
También puedes conocer las actuaciones previstas para recuperar el humedal en la página del proyecto LIFE Ballesteros.
Imágenes externas usadas solo con fines didácticos para mostrar el detalle de los ojos. El resto de fotografías del artículo pertenecen a las Lagunas de Ballesteros.


