Libélulas y caballitos del diablo: una vida entre el agua y el aire

A finales del verano, cuando la luz cae sobre las orillas, es fácil ver destellos azules, verdes o cobrizos cruzando la vegetación de una laguna. Son libélulas y caballitos del diablo, dos grupos de insectos que solemos asociar al vuelo, aunque la parte más larga y menos visible de su vida transcurre bajo el agua.
Una vida que comienza bajo el agua
A finales del verano, cuando la luz cae sobre las orillas, es fácil ver destellos azules, verdes o cobrizos cruzando la vegetación de una laguna. Son libélulas y caballitos del diablo, dos grupos de insectos que solemos asociar al vuelo, aunque la parte más larga y menos visible de su vida transcurre bajo el agua.
Ambos pertenecen al orden de los odonatos. De los huevos nacen larvas acuáticas que viven entre los tallos, el sedimento y las plantas sumergidas durante meses o incluso años, según la especie. Cuando completan su desarrollo trepan por una piedra o un tallo, salen del agua y dejan atrás la exuvia, una envoltura vacía con la forma del insecto. Encontrar una de esas mudas dice más que ver pasar un adulto: confirma que la laguna ha permitido completar la fase acuática de su ciclo.
Su papel en el humedal y como bioindicadores
Durante ese tiempo son también una pieza activa del humedal. Las larvas cazan pequeños animales acuáticos y los adultos capturan mosquitos, moscas y otros insectos en vuelo. A su vez, forman parte de la dieta de aves, anfibios y otros depredadores. Su presencia habla, sobre todo, de la relación entre el agua, la vegetación de la orilla y la diversidad de pequeñas especies que sostiene el ecosistema.
Por eso se utilizan como bioindicadores, pero la idea necesita un matiz. Una libélula adulta puede recorrer cierta distancia y aparecer sobre una cubeta en la que no se ha criado, y no todas las especies exigen las mismas condiciones. Para valorar la salud de un humedal no basta con una fotografía aislada: hay que estudiar el conjunto de especies, buscar larvas o exuvias, repetir los muestreos y relacionar los resultados con la duración de la inundación, la vegetación y la calidad del agua.
Libélulas y caballitos del diablo en las Lagunas de Ballesteros
En las Lagunas de Ballesteros, la fauna de invertebrados todavía está poco estudiada. LIFE Ballesteros prevé elaborar un inventario de artrópodos acuáticos y terrestres, incluidos los odonatos, y formar a personas voluntarias para colaborar en su seguimiento. Cuando empiecen a recuperarse el agua y la vegetación, las libélulas podrán ayudar a contar cómo responde el humedal. La señal más valiosa no será que vuelen sobre él, sino que vuelvan a completar allí su vida.




